3ª
Semana
Los maestros programamos y planificamos (o
deberíamos hacerlo) el trabajo del aula. Partiendo de una programación anual,
planificamos el trabajo diario semanalmente, quincenalmente o diariamente. Yo
prefiero hacerlo día a día porque una de las cosas que me enseñaron durante mis
estudios fue que la programación debe ser “flexible”, es decir, que debe poder
cambiarse con facilidad y permitir hacer los cambios necesarios en cada momento
y situación; y otra cosa que me ha enseñado la experiencia y los años es que
hay que hacer cambios muy a menudo en esa planificación diaria: unos días
porque no da tiempo a terminar lo que tenía programado y otros días por lo
contrario.
En la tercera semana de curso ya nos hemos
metido de lleno en el trabajo, llevamos a cabo con éxito nuestra programación
anual y como resultado ya hemos terminado la Unidad Didáctica nº 1 de Lengua y
de Matemáticas y estamos terminando las correspondientes de Ciencias Naturales
y Sociales. Mis alumnos han cogido un buen ritmo de trabajo; todo va “viento en
popa a toda vela”, navegamos a buena velocidad de crucero y llegaremos a puerto
con éxito el día previsto de diciembre.
Pero…si todo va tan bien, ¿Por qué yo tengo
ésta extraña ansiedad por las mañanas? ¿Acaso los años de experiencia no sirven
para estar más segura de que una está haciendo las cosas bien?
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