Diciembre 2016
Lunes (o cualquier día de la
semana)
¡Buenos días! Digo al llegar a la fila que forman los
alumnos a la puerta de entrada de nuestro edificio.
Nadie contesta. Los
niños miran, escuchan, pero siguen a lo suyo que es aprovechar los minutos que
faltan para que toque la sirena para hablar, intercambiar cromos o jugar.
Claro que eso me ha
ocurrido también durante 17 años en el colegio dónde trabajé anteriormente,
daba los buenos días al llegar cada mañana y nadie me contestaba, ni padres, ni
madres, ni abuelos, ni niños. Así que me cansé y deje de decirlo, ni lo
notaron. El señor Director era persistente e insistente y lo decía alto y claro
y con muchísima entonación para que se oyera bien, pero ni así se oía un coro
de voces contestando ¡Buenos días tenga usted!
¿Tanto cuesta decir
buenos días?
¿Hacen lo mismo en
cualquier lugar al que van o solo es en el colegio?
¿Al levantarse, en casa,
tampoco dan los buenos días o lo escuchan de sus padres?
Debe ser así, supongo
porque educación aprendemos en casa y en la familia. La familia es la que
enseña lo que está bien y lo que está mal. Lo que se debe hacer y lo que no. A respetar
la propiedad ajena. Aprendemos nuestros derechos y deberes y a respetar los
derechos de los demás...
La buena educación
empieza en casa, dice el dicho y con uno
mismo, añado yo. Y empezar el día con amabilidad es empezar la jornada con optimismo, armonía y buen humor. Lo que ayuda a atraer energías
positivas a nuestra vida para que todo lo que hagamos o pensemos nos salga
mejor (según las nuevas corrientes de pensamiento positivista).
Algo debe de haber de
verdad en todo esto. Porque lo que está claro
es que cuando se empieza el día con el pié izquierdo, con mal pié o con
mala pata (según distintos dichos populares), ese día todo sale fatal de
principio a fin. Te puede pasar y te pasa de todo, desde darte golpes con todo
lo que te encuentras a tu paso hasta
accidentes domésticos cocinando o cosas aún peores que no quiero ni imaginar.
Porque eso también ocurre, lo que has estado temiendo que te pase, zas, te
pasa. Y es que la mala suerte atrae cosas malas o mejor dicho: “Las energías
negativas atraen la mala suerte”. Entonces, siguiendo esta lógica: “las
energías positivas atraen la buena suerte”. Por tanto seamos positivos para
atraer la buena estrella a nuestras vidas empezando por ¡desear buen día!
Diciembre
Llegamos al final del
primer trimestre y al final del año.
Estamos ya estresados y
nos estresan más. Todo son prisas.
Que hay que terminar los
libros del primer trimestre, archivar fichas, ordenar materiales, decorar las
aulas para Navidad…
Que hay que terminar las
pruebas de evaluación, hacer las medias de notas, consejos de evaluación, actas
de evaluación, expedientes, papeleos…
Que hay que preparar las
actuaciones de Navidad, buscar tiempo para los ensayos y finalmente actuar.
Los niños, como saben
que ya llegan las vacaciones, están
inquietos, nerviosos y se alborotan enseguida. Una dificultad añadida a todo lo
anterior.
Así llegamos al día que
finaliza el primer trimestre del curso y empiezan las vacaciones de Navidad: cansados
y pensando ¡qué bien! ahora tengo 15
días para descansar y reponer fuerzas para el siguiente periodo.
Nosotros hemos decorado
nuestro aula muy sencillamente con dibujos que han coloreado mis alumnos y
algún detalle que hemos añadido por ahí. Porque no se trata de ver quién es el
que mejor decora su aula y hacer fotos para ponerlas en las redes sociales para
que sepan todos “lo guay que soy”. La educación no trata de esto. Bien es
cierto que debemos dar a conocer nuestro trabajo, pero no tergiversarlo, o
engañar y hacer creer que lo que enseñamos lo hacen los niños.
La realidad es muy
distinta. Ya dije hace poco en otra entrada que en nuestros horarios solo
tenemos una sesión a la semana de Plástica y ese tiempo da para muy poco.
Exactamente lo poco que nosotros hemos hecho.
AUTOR: ÉMILI F. G.
AUTOR: ÉMILI F. G.
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