AUTOR: ÉMILI F. G.
Semana 11º y 12º
Martes
Hoy he hecho algunos cambios en la distribución de mis alumnos en la clase
que han sido necesarios por varias
razones. Bueno, en realidad ha sido por un único motivo: cambiar de lugar al
alumno que no trabaja a ver si consigo motivarlo de esta manera y evitar que se
distraiga mirando lo que hacen los demás.
Pero claro, la consecuencia
inmediata ha sido tener que movilizar a toda una fila de alumnos. Tenemos tres filas en la clase, las
dos de los lados están formadas por cinco mesas dobles y la del medio por 1
mesa doble y cuatro mesas individuales.
Él se sentaba en la fila del medio solo y lo he cambiado a la 1ª de la
izquierda. También he cambiado a todos los demás de esa fila a la izquierda y a
los de la izquierda en medio.
Las ventajas han sido que lo tengo delante, se distrae menos, atiende y trabaja mejor. Por otra parte los demás
también han ganado porque ven mejor las dos pizarras del aula, sobre todo la
digital.
En cuanto a la distribución por parejas de los alumnos, no es aleatoria. A
principio de curso les indico con quién se tiene que sentar cada uno, hago
parejas mixtas e intento que tengan caracteres compatibles. No siempre sucede
esto y a veces los alumnos se llevan mal y debo cambiarlos, pero la mayoría
acepta compartir pupitre con quien le toca. En otras ocasiones, como ha
sucedido hoy, el cambio es necesario por otros motivos.
Al principio de cada trimestre escolar les cambio de sitio y de pareja. El objetivo que persigo con esta distribución
es que los alumnos se relacionen entre sí, se conozcan todos, hagan amistades y
no quede nadie discriminado.
Recreos
El recreo es ese periodo de tiempo que tienen los alumnos para jugar
dentro del horario lectivo.
Los recreos se hacen en el patio del colegio y con niños de varios cursos
afines por edades. Así mis alumnos comparten recreo con otros niños de su misma
edad o de un curso menor (1º).
A mis alumnos concretamente les gusta sobre todo jugar al fútbol y es a lo
que se dedican la mayoría de los días.
A las niñas por el contrario (excepto una) no les gusta jugar al fútbol y
principalmente se dedican a pasear, hablar o cantar.
Todo fluye con armonía y tranquilidad la mayoría de las veces pero algún
día, como ha ocurrido este miércoles, a algunos niños les da por hacer
“tonterías” como por ejemplo, ir a incordiar a las niñas, o perseguirlas, o
decirse cosas nada agradables, o decir palabrotas. Evidentemente son cosas de
niños, todos lo hemos hecho o lo hemos sufrido de pequeños. Esto no es acoso
escolar, pues los niños están interactuando y aprendiendo a vivir en sociedad.
Pero estas actitudes hay que pararlas y hablarlas en el aula cuando
suceden porque si no pueden ir a más y terminar siendo más graves. Al menos yo
soy partidaria de ello y lo hago cada vez que ocurre. Estoy convencida de que
es la forma mejor y más eficiente de evitar males mayores. ¿Cómo lo
hacemos? Hablando de lo que ha ocurrido
y pidiendo perdón a las personas a las que se haya molestado u ofendido. Así de
sencillo.
Diciembre
Ya hemos empezado el último mes del año. Con él llega la Navidad, las vacaciones, pero antes llega el final del primer trimestre
y las calificaciones que son el resultado del trabajo que cada alumno ha hecho
durante este tiempo. Unas calificaciones que no son fruto solo de un examen,
sino la suma del trabajo diario en el aula y en casa, el estudio y las pruebas
escritas.
Cada día veo el esfuerzo de mis alumnos y su aprendizaje. Observo y
aprendo de ellos también. Ellos también
me enseñan a mí cuando algo de lo que aprenden no les gusta o por el
contrario les entusiasma. Me sorprenden cuando les propongo algo difícil o
novedoso y lo hacen perfecto.
¿Me pregunto si el maestro moldea al grupo o es el grupo el que hace al
maestro cómo es?
Pues un grupo trabajador, entusiasta, receptivo y responsable, permite al
maestro proponer muchas más actividades y proyectos que los meramente obligatorios o mínimos del currículo.
Claro que también el docente debe poner las bases para encauzar al grupo
en ese camino.
También influye el carácter del maestro y de los alumnos del grupo.
Son tantos factores a tener en cuenta en la educación que analizarlos
todos sería dar una clase magistral y no
es de lo que se trata ahora. Habrá momentos mejores, cuando realmente la
sociedad nos valore, aunque yo creo que me jubilaré sin ver por fin que en mi
país se habla bien de nosotros y nuestra labor, que se valora desde las
familias y que estas hacen su parte que es educar y cuidar de sus hijos.
A pesar de las palabras anteriores,
he de decir que estoy contenta con mi grupo y con las familias de mis alumnos.
Soy muy afortunada porque son muy buenos padres que se interesan por la
educación de sus hijos.
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