"Si la ayuda y la salvación han de llegar, sólo pueden ser a través de los niños. Porque los niños son los creadores de la humanidad"
María Montessori
En todos los pueblos de Extremadura, mi tierra, se celebra el lunes de Pascua una romería en el campo. Lugar de encuentro de las gentes que viven en otros sitios con los paisanos y con su Virgen, pues vamos a las ermitas a pasar el día.
Ese día, celebrando esta fiesta, me encontré a unos amigos con los que hace ya tiempo que no charlaba y salió a debate la educación pues ellos tienen hijos en edad escolar y al ser yo maestra es inevitable hablar de este tema.
Ellos me transmitieron sus preocupaciones como padres, incidiendo sobre todo en el exceso de deberes. Yo les intenté explicar a que se debe esta moda de mandar tantos deberes, pero sobre todo intenté calmar su ansiedad y preocupación (muy lógica) por la educación de sus hijos.
Desde entonces no dejo de pensar en el tema. De preguntarme si los maestros lo estamos haciendo bien. Si evaluamos nuetra práctica docente para ver si realmente funciona. Si nos planteamos cambiar de metodología cuando los alumnos se aburren. Si nos formamos en nuevos métodos de aprendizaje. Si realmente hagamos lo que hagamos siempre va a haber fracaso escolar porque es algo endémico de España... ¿La educación realmente no ha cambiado desde hace 25 años? ¿Han servido de algo las reformas y leyes educativas de nuestra democracia?
Cuando yo empecé a trabajar, allá por el año 1988, solo teníamos los libros de texto y la pizarra, algún proyector de diapositivas y poco más. Para prepararme los temas de Ciencias Naturales en 6º,7º y 8º yo disponía de varios textos de distintas editoriales y con ellos me elaboraba un tema completo, en el que no hubiera ninguna laguna para que mis alumnos tuvieran la máxima formación posible. Las fichas de refuerzo que les daba a los de 1º, las elaboraba yo a mano y luego hacía multicopias. Estos son algunos ejemplos de los recursos de que disponía entonces.
Ahora hemos mejorado muchísimo, 28 años después tenemos pizarra digiral con libros digitales y actividades interactivas. Estas pizarras han relegado a las tradicionales al olvido practicamente ya que son un ordenador y además una herramienta para escribir. En ellas hacemos todo: ver videos y documentales educativos, los libros de texto, corregir las actividades, escribir, dibujar...
Y yo me pregunto, ¿Cómo puede ser la enseñanza aburrida?
Algunos me dirán que no son los recursos, que es el método de enseñanza que no es lo sufcientemente motivador para los alumnos. Mi respuesta a esto es que los educadores hace ya muchos años que no usamos una sola metodología ( explicar y que los niños hagan las actividades del libro en silencio) sino que usamos de todo tipo de recursos para introducir los contenidos que se van a trabajar, desde vídeos, hasta debates, partiendo de los conicimientos previos que tienen los alumnos y haciéndoles partícipes en todo momento de su educación y por supuesto relacionando todos los contenidos con la vida fuera del aula. Así que eso de que estamos aislados y enseñamos cosas que no les valen para la vida cotidiana no es verdad, es un gran bulo, mito o como quieran llamarlo.
Claro que hay contenidos que se deben enseñar al estilo tradicional, por ejemplo: la lectoescritura y las operaciones matemáticas de suma, resta, multiplicación y división. Pero incluso estos conocimientos que son la base de una buena formación futura, se enseñan con métodos de enseñanza actualizados y mejorados.
Otros pensarán que son los maestros y profesores que no se actualizan y no están al día, anclados en el pasado.
Esto tampoco es verdad, es otro bulo. Los educadores tenemos centros de formación dónde nos proponen cursos, jornadas y seminarios de todas las teorías y recursos nuevos que van apareciendo en el campo de la educación. Es cierto que no es obligatorio asistir a ellos, pero todos los maestros que yo conozco, tanto de mi centro cómo de otros de mi ciudad, tienen interés profesional en formarse para llevar a su aula las nuevas tecnologías y todo lo novedoso que aparece en educación. Incluso maestros que están acabando su vida laboral y tienen pensado jubilarse dentro de poco, hacen cursos de ordenadores para usar las pizarras digitales como recurso educativo en sus aulas.
Debo decir que yo hablo de la Enseñanza Primaria y no voy a comentar, porque no lo conozco, como funciona la Enseñanza Secundaria. Aunque añadiré a su favor que se forman igual que nosotros porque compartimos muchos cursos, por ejemplo el último que yo he terminado hace dos semanas y que trata de un nuevo método de enseñanza: El aprendizaje basado en proyectos, en el que he tenido compañeros tanto de Primaria como de secundaria.
También hay quién dice y pregona que se ponen demasiados deberes a los alumnos. Yo he seguido este tema en las redes sociales y he leído un artículo de un padre que contaba lo agobiado que estaba por la cantidad de deberes que mandan los maestros cada día a sus hijos, unos deberes exagerados y muy difíciles de hacer para los niños que incluso los padres tenían que ayudarles. Este padre decía sentirse agobiado porque no tenía tiempo libre después del trabajo ya que tenía que ayudar a sus hijos a hacer los deberes y que incluso los fines de semana se pasaban haciendo más y más deberes.
Yo, cuando leí el artículo, pensé com él, que es demasiado. Pero analicemos la cuestión y veremos una serie de errores que se cometen habitualmente y que dan lugar a situaciones insoportables como esta.
En primer lugar, ¿Por qué hay que ayudar a los hijos a hacer los deberes? ¿Nosotros recibíamos ayuda de nuestros padres? La mayoría seguramente, no. Y es que a los niños hay que enseñarles a hacer los deberes solos, bajo nuestra supervisión, por supuesto, para que no se distraigan. Esto se llama autonomía y lo trabajamos los maestros a diario en el aula. Si lo hacen en clase, ¿Porqué no van a ser capaces en casa?
En segundo lugar, y por el conocimiento que yo tengo de los centros públicos, nosotros no mandamos tantos deberes, ni obligamos a los niños a estar 3 o 4 horas después de clase haciéndolos. Sin embargo, en mi ciudad, hay 2 colegios privados que al menos uno de ellos sé que si es propenso al exceso de deberes y, adivien, todas las familias quieren entrar a sus hijos en ellos. Así que, mi recomendación es que cuando vayan a solicitar un colegio informense antes de las "señas de identidad del mismo" y siempre hay opción de solicitar otros. o de cambiar de colegio si no nos gusta al que van nuestros hijos.
Volviendo al fracaso escolar, mi opinión es que no existe como tal. Yo pienso que habría que estudiar casa caso particular detenidamente ya que como he dicho en anteriores ocasiones, en la educación de un niño influyen múltiples factores ( Entorno, nivel soci-económico y cultural de la familia, colegio, amistades, etc) que deben estar en consonancia y con un mismo objetivo que es la educación del niño.
Por ejemplo: se supone que los niños cuando llegan al colegio deben tener adquiridos unos valores mínimos necesarios para convivir con sus compañeros y sin embargo, muy a menudo vemos en nuestras aulas que no es así. La consecuencia de esto es que tenemos que perder mucho tiempo mandando callar, enseñando a escuchar y resolviendo conflictos que no tendría que haber en un aula.
A mi no me preocupa el fracaso escolar, yo tengo mi conciencia tranquila, hago todo lo que está en mi mano para que mis alumnos no fracasen, que aprendan además con entusiasmo, alegría y ganas.
Pero si me molesta mucho y me duele en el alma que en el siglo XXI se tenga tan poco valorada la educación de tal manera, a veces, que hay muchas personas que consideran los colegios como guarderías y en el otro extremo están los que nos exigen que hagamos maravillas con sus hijos.
Me gustaría llegar a ver antes de jubilarme que se valora la educación en su justa medida tanto por políticos como por el resto de ciudadanos de mi país. Y recomendaría que se leyera la biografía de María Montessori, para que veamos lo que teníamos no hace mucho y lo que tenemos ahora, a lo mejor así lo valoramos.
María Montessori
En todos los pueblos de Extremadura, mi tierra, se celebra el lunes de Pascua una romería en el campo. Lugar de encuentro de las gentes que viven en otros sitios con los paisanos y con su Virgen, pues vamos a las ermitas a pasar el día.
Ese día, celebrando esta fiesta, me encontré a unos amigos con los que hace ya tiempo que no charlaba y salió a debate la educación pues ellos tienen hijos en edad escolar y al ser yo maestra es inevitable hablar de este tema.
Ellos me transmitieron sus preocupaciones como padres, incidiendo sobre todo en el exceso de deberes. Yo les intenté explicar a que se debe esta moda de mandar tantos deberes, pero sobre todo intenté calmar su ansiedad y preocupación (muy lógica) por la educación de sus hijos.
Desde entonces no dejo de pensar en el tema. De preguntarme si los maestros lo estamos haciendo bien. Si evaluamos nuetra práctica docente para ver si realmente funciona. Si nos planteamos cambiar de metodología cuando los alumnos se aburren. Si nos formamos en nuevos métodos de aprendizaje. Si realmente hagamos lo que hagamos siempre va a haber fracaso escolar porque es algo endémico de España... ¿La educación realmente no ha cambiado desde hace 25 años? ¿Han servido de algo las reformas y leyes educativas de nuestra democracia?
Cuando yo empecé a trabajar, allá por el año 1988, solo teníamos los libros de texto y la pizarra, algún proyector de diapositivas y poco más. Para prepararme los temas de Ciencias Naturales en 6º,7º y 8º yo disponía de varios textos de distintas editoriales y con ellos me elaboraba un tema completo, en el que no hubiera ninguna laguna para que mis alumnos tuvieran la máxima formación posible. Las fichas de refuerzo que les daba a los de 1º, las elaboraba yo a mano y luego hacía multicopias. Estos son algunos ejemplos de los recursos de que disponía entonces.
Ahora hemos mejorado muchísimo, 28 años después tenemos pizarra digiral con libros digitales y actividades interactivas. Estas pizarras han relegado a las tradicionales al olvido practicamente ya que son un ordenador y además una herramienta para escribir. En ellas hacemos todo: ver videos y documentales educativos, los libros de texto, corregir las actividades, escribir, dibujar...
Y yo me pregunto, ¿Cómo puede ser la enseñanza aburrida?
Algunos me dirán que no son los recursos, que es el método de enseñanza que no es lo sufcientemente motivador para los alumnos. Mi respuesta a esto es que los educadores hace ya muchos años que no usamos una sola metodología ( explicar y que los niños hagan las actividades del libro en silencio) sino que usamos de todo tipo de recursos para introducir los contenidos que se van a trabajar, desde vídeos, hasta debates, partiendo de los conicimientos previos que tienen los alumnos y haciéndoles partícipes en todo momento de su educación y por supuesto relacionando todos los contenidos con la vida fuera del aula. Así que eso de que estamos aislados y enseñamos cosas que no les valen para la vida cotidiana no es verdad, es un gran bulo, mito o como quieran llamarlo.
Claro que hay contenidos que se deben enseñar al estilo tradicional, por ejemplo: la lectoescritura y las operaciones matemáticas de suma, resta, multiplicación y división. Pero incluso estos conocimientos que son la base de una buena formación futura, se enseñan con métodos de enseñanza actualizados y mejorados.
Otros pensarán que son los maestros y profesores que no se actualizan y no están al día, anclados en el pasado.
Esto tampoco es verdad, es otro bulo. Los educadores tenemos centros de formación dónde nos proponen cursos, jornadas y seminarios de todas las teorías y recursos nuevos que van apareciendo en el campo de la educación. Es cierto que no es obligatorio asistir a ellos, pero todos los maestros que yo conozco, tanto de mi centro cómo de otros de mi ciudad, tienen interés profesional en formarse para llevar a su aula las nuevas tecnologías y todo lo novedoso que aparece en educación. Incluso maestros que están acabando su vida laboral y tienen pensado jubilarse dentro de poco, hacen cursos de ordenadores para usar las pizarras digitales como recurso educativo en sus aulas.
Debo decir que yo hablo de la Enseñanza Primaria y no voy a comentar, porque no lo conozco, como funciona la Enseñanza Secundaria. Aunque añadiré a su favor que se forman igual que nosotros porque compartimos muchos cursos, por ejemplo el último que yo he terminado hace dos semanas y que trata de un nuevo método de enseñanza: El aprendizaje basado en proyectos, en el que he tenido compañeros tanto de Primaria como de secundaria.
También hay quién dice y pregona que se ponen demasiados deberes a los alumnos. Yo he seguido este tema en las redes sociales y he leído un artículo de un padre que contaba lo agobiado que estaba por la cantidad de deberes que mandan los maestros cada día a sus hijos, unos deberes exagerados y muy difíciles de hacer para los niños que incluso los padres tenían que ayudarles. Este padre decía sentirse agobiado porque no tenía tiempo libre después del trabajo ya que tenía que ayudar a sus hijos a hacer los deberes y que incluso los fines de semana se pasaban haciendo más y más deberes.
Yo, cuando leí el artículo, pensé com él, que es demasiado. Pero analicemos la cuestión y veremos una serie de errores que se cometen habitualmente y que dan lugar a situaciones insoportables como esta.
En primer lugar, ¿Por qué hay que ayudar a los hijos a hacer los deberes? ¿Nosotros recibíamos ayuda de nuestros padres? La mayoría seguramente, no. Y es que a los niños hay que enseñarles a hacer los deberes solos, bajo nuestra supervisión, por supuesto, para que no se distraigan. Esto se llama autonomía y lo trabajamos los maestros a diario en el aula. Si lo hacen en clase, ¿Porqué no van a ser capaces en casa?
En segundo lugar, y por el conocimiento que yo tengo de los centros públicos, nosotros no mandamos tantos deberes, ni obligamos a los niños a estar 3 o 4 horas después de clase haciéndolos. Sin embargo, en mi ciudad, hay 2 colegios privados que al menos uno de ellos sé que si es propenso al exceso de deberes y, adivien, todas las familias quieren entrar a sus hijos en ellos. Así que, mi recomendación es que cuando vayan a solicitar un colegio informense antes de las "señas de identidad del mismo" y siempre hay opción de solicitar otros. o de cambiar de colegio si no nos gusta al que van nuestros hijos.
Volviendo al fracaso escolar, mi opinión es que no existe como tal. Yo pienso que habría que estudiar casa caso particular detenidamente ya que como he dicho en anteriores ocasiones, en la educación de un niño influyen múltiples factores ( Entorno, nivel soci-económico y cultural de la familia, colegio, amistades, etc) que deben estar en consonancia y con un mismo objetivo que es la educación del niño.
Por ejemplo: se supone que los niños cuando llegan al colegio deben tener adquiridos unos valores mínimos necesarios para convivir con sus compañeros y sin embargo, muy a menudo vemos en nuestras aulas que no es así. La consecuencia de esto es que tenemos que perder mucho tiempo mandando callar, enseñando a escuchar y resolviendo conflictos que no tendría que haber en un aula.
A mi no me preocupa el fracaso escolar, yo tengo mi conciencia tranquila, hago todo lo que está en mi mano para que mis alumnos no fracasen, que aprendan además con entusiasmo, alegría y ganas.
Pero si me molesta mucho y me duele en el alma que en el siglo XXI se tenga tan poco valorada la educación de tal manera, a veces, que hay muchas personas que consideran los colegios como guarderías y en el otro extremo están los que nos exigen que hagamos maravillas con sus hijos.
Me gustaría llegar a ver antes de jubilarme que se valora la educación en su justa medida tanto por políticos como por el resto de ciudadanos de mi país. Y recomendaría que se leyera la biografía de María Montessori, para que veamos lo que teníamos no hace mucho y lo que tenemos ahora, a lo mejor así lo valoramos.
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