Cuando comenzamos a dar clases en septiembre en plena pandemia de Covid-19 y aumentando los casos cada día después de un verano sin restricciones, nadie confiaba en que duraríamos un trimestre entero. Es más, todos, gobierno y comunidad, pensaban que a los 15 días de clase presencial alumnos y maestros estaríamos confinados y la enseñanza tendría que ser on-line.
Todos estaban equivocados una vez más. Han sido muchos los errores desde marzo, que comenzó esta guerra, y las mentiras también. Pero no me voy a poner a decirlas aquí. Yo las sé, la sociedad las sabe y no debemos olvidar nunca lo que ha pasado, cómo se ha gestionado por parte de los que mandan que han sido elegidos por nosotros de forma democrática. Rendirán cuentas a su debido momento.
Yo voy a desgranar lo que a mi me compete que es la enseñanza:
Comenzamos el trimestre con la incertidumbre debida a las circunstancias que he nombrado en el primer párrafo y con un protocolo que tiene tres estados según la gravedad, encontrándonos en el tres (el más grave).
Preparamos las aulas de acuerdo al protocolo: distancia máxima posible (lo que permita el tamaño del aula) entre pupitres. Ventilación permanente de la clase. Asignación de una mesa a cada alumno para todo el curso. Uso obligatorio de mascarilla durante las clases. No se comparte material de aula, cada uno trae lo suyo. Distancia de seguridad en los desplazamientos necesarios. Área predeterminada para cada grupo burbuja en el patio de recreo...
Hemos cumplido a rajatabla el protocolo tanto alumnos como profesores. Se ha recordado el protocolo el primer día lectivo de cada semana. Y el resultado ha sido una incidencia muy baja (1%) de contagios en los colegios a nivel nacional. En nuestro centro, de unos 700 alumnos se han tenido que confinar unas 8 o 10 aulas por algún positivo en todo el trimestre y la algunas veces por contacto de un contacto, algunos alumnos puntuales.
Por tanto el balance ha sido positivo en la asistencia y en la enseñanza presencial. Hemos logrado los objetivos propuestos para este trimestre. El segundo ya se verá. Hay un atisbo de esperanza con la llegada de las prometidas vacunas aunque nuestro colectivo no sabe cuándo, dónde o cómo nos vacunarán. Como siempre somos los últimos en enterarnos de todo.
En mi centro teníamos varios proyectos educativos en marcha:
1. En el área de Música: música de los 60.
2. Aprendizaje cooperativo.
3. Biblioteca.
4. Radio-Edu.
Que hemos dejado en suspenso hasta que todo esto acabe. También se han cancelado este curso todas las celebraciones escolares que impliquen reunirse en gran grupo para hacer una actividad conjunta (día de la Paz, Villancicos y actuaciones de Navidad...).
Aún así, hemos logrado que los alumnos estén lo más a gusto posible en clase, motivándoles cada día para que logren superar los objetivos y contenidos del trimestre y así ha sido por la mayoría.
La Navidad la hemos celebrado a través del área de Plástica, de forma individual, uniendo los trabajos para formar un todo unido y el resultado nos ha servido para decorar el aula y los pasillos como hacemos cada año.
Aquí os dejo una muestra de nuestro trabajo como despedida.
Que tengamos un bonito final de año en familia y un comienzo del nuevo año con optimismo.
Todos juntos vamos a salir de esta pandemia.
¡Mucho ánimo y fuerza a todos!






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