AUTOR: ÉMILI F.G.
23 DE ABRIL: DÍA DEL
LIBRO
Hoy
se celebra el día del libro. En algunos lugares este día se regala una rosa y
un libro.
Yo
no lo celebro. Y no lo hago porque no necesito celebrarlo, estoy festejándolo
todos los días. Sí, soy lectora asidua de libros y además me los leo a pares.
Tengo uno en cada residencia. En la de diario me estoy leyendo Juego de tronos,
vol. 2 y en la del fin de semana, La marea de hielo de Morgan Rhodes.
Prefiero
la lectura a la tecnología. Aunque también valoro ésta en su justa medida, es
decir, es útil para el trabajo y para transmitir y recibir información. Pero
para mi propio divertimento prefiero un libro y en formato papel, no me gustan los ebook (me
dañan la vista).
No
siempre he sido lectora de libros, aunque siempre me ha gustado leer. De niña
leía lo que caía en mis manos que eran los tebeos que me encontraba en casa de
mis primos. Tebeos del Jabato y del Capitán Trueno, de Mortadelo y Filemón, de
Zipi y Zape, del Botones Sacarino, etc. En mi casa no había dinero extra para
comprar libros de lectura y en mi pueblo no había biblioteca pública por
aquellos entonces así que no tenía mucho donde elegir. Pero está claro que si a
una persona le gusta leer encuentra que leer. Por ejemplo más de una vez me
encontré alguna “telenovela” y también me la leí.
Por
eso no creo que sea necesario celebrar días de tal o cual cosa, como no sea
para activar el comercio, como creo firmemente que es este caso. Y es que,
sinceramente, estoy un poco cansada ya de tener, desde la escuela, que estar
celebrando días de la paz, del autismo, del libro, del árbol, de la bicicleta…
Por favor, déjenme solo hacer mi trabajo que es enseñar, déjenme dar mis clases
con tiempo y tranquilidad, hagan ustedes sus campañas sin usar la escuela, que
luego nos dicen que no terminamos los temarios y la culpa la tienen ustedes.
En
mi etapa de estudios superiores solo leí los libros obligatorios y en mis
vacaciones veraniegas seguí leyendo tebeos y alguna novela.
Luego,
de adulta, cuando ya conseguí estabilidad laboral, empecé a leer libros de
verdad. Me hice socia de un club de lectura y el primer libro que me leí fue: “El
nombre de la rosa” de Umberto Eco. A partir de ese día y hasta la actualidad he
comprado y leído cientos de libros. Unos me han llegado al alma, otros me han dejado indiferente, con otros me
he metido en la piel del protagonista como si fuera él mismo y he vivido su
vida. Porque
esa es la magia de los libros, hacernos vivir mil vidas, mil historias, mil
sentimientos…
Y aunque
no lo celebro os deseo:
¡Feliz día del libro y felices historias!
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