Este año el final de curso ha estado caracterizado por las despedidas. En primer lugar la despedida que he protagonizado con mis alumnos después de dos cursos juntos y de la que ya hablé anteriormente. Y a continuación las despedidas de esta profesión de tres maestras y compañeras con motivo de su jubilación, después de toda una vida de enseñanza.
Como suele ocurrir en estos casos, no pude asistir a todas porque se celebraron el mismo día y por la noche, con lo que tuve que elegir y lo hice por tiempo compartido. Con dos de ellas, que lo celebraron juntas por estar en el mismo cole, he pasado 17 años de mi vida, viéndonos diariamente y trabajando conjuntamente, en el mismo equipo de ciclo y aunque ya no estoy en su colegio me siento aún parte de su claustro.
Esta despedida fue muy emotiva. Lo primero que se hizo fue una misa y después una cena en un hotel. Cuando acabamos la cena, se hizo un recorrido (a través de imágenes en una presentación) de la vida tanto laboral como familiar de las dos homenajeadas y mientras lo estuve viendo pensé en como pasa el tiempo de rápido y toda una vida se resume en unos minutos. Pensé en que los maestros hacemos de nuestra profesión nuestra vida y cuando toca jubilarse, muchos no hallan su lugar en el mundo, se encuentran perdidos, sin saber que hacer con su tiempo libre. ¿Que vas a hacer ahora? Pregunto. Y la respuesta más habitual es: cuidar de mis nietos, dedicarme a mis aficiones, no se, ya encontraré algo a lo que dedicar el tiempo. Pero en el fondo todos dicen lo mismo, que echan de menos la escuela.
En cuanto a la otra compañera que se ha jubilado, pertenece al nuevo colegio en el que estoy desde hace dos años. Y, aunque no pude estar en el acto de celebración, si me despedí de ella y me quedo con unas palabras que dijo en el claustro de final de curso y que me han hecho reflexionar: los maestros debemos ser ante todo compañeros, ayudarnos unos a otros y evitar los enfrentamientos. Ella advertía de que cada vez "somos más funcionarios y menos maestros "
Ahí quedan sus palabras para que pensemos en ellas y empecemos el nuevo curso con optimismo, buenos propósitos, más compañerismo y menos burocracia.
Émili.
Como suele ocurrir en estos casos, no pude asistir a todas porque se celebraron el mismo día y por la noche, con lo que tuve que elegir y lo hice por tiempo compartido. Con dos de ellas, que lo celebraron juntas por estar en el mismo cole, he pasado 17 años de mi vida, viéndonos diariamente y trabajando conjuntamente, en el mismo equipo de ciclo y aunque ya no estoy en su colegio me siento aún parte de su claustro.
Esta despedida fue muy emotiva. Lo primero que se hizo fue una misa y después una cena en un hotel. Cuando acabamos la cena, se hizo un recorrido (a través de imágenes en una presentación) de la vida tanto laboral como familiar de las dos homenajeadas y mientras lo estuve viendo pensé en como pasa el tiempo de rápido y toda una vida se resume en unos minutos. Pensé en que los maestros hacemos de nuestra profesión nuestra vida y cuando toca jubilarse, muchos no hallan su lugar en el mundo, se encuentran perdidos, sin saber que hacer con su tiempo libre. ¿Que vas a hacer ahora? Pregunto. Y la respuesta más habitual es: cuidar de mis nietos, dedicarme a mis aficiones, no se, ya encontraré algo a lo que dedicar el tiempo. Pero en el fondo todos dicen lo mismo, que echan de menos la escuela.
En cuanto a la otra compañera que se ha jubilado, pertenece al nuevo colegio en el que estoy desde hace dos años. Y, aunque no pude estar en el acto de celebración, si me despedí de ella y me quedo con unas palabras que dijo en el claustro de final de curso y que me han hecho reflexionar: los maestros debemos ser ante todo compañeros, ayudarnos unos a otros y evitar los enfrentamientos. Ella advertía de que cada vez "somos más funcionarios y menos maestros "
Ahí quedan sus palabras para que pensemos en ellas y empecemos el nuevo curso con optimismo, buenos propósitos, más compañerismo y menos burocracia.
Émili.
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